Tres, número impar, para algunos su número de la suerte, para otros...sueño, deseo, tentación, fantasía.Mitos, miedos y tabúes giran alrededor de este número...
Dicen que tres son multitud, no creo, pienso que es compartir. compartir con alguien más aquello que consideras tuyo, que siempre ha sido para ti. Es dar y recibir...
Para algunas personas, tres es una manera de complementar su vida, algo consensuado...un tanto peligroso y complicado, difícil de llevar...o no.Todo regido bajo unas claras y estrictas normas, aunque puede llegar a generar tensiones.
Muchos son, los que de una manera u otra, se han planteado o se les ha planteado, la posibilidad de ser ese número Tres, esa pieza de puzzle que encaja, que completa.Pocos...los que se atreven o se han atrevido.
Aquellos que se han atrevido, dicen haber tenido una de las experiencias más satisfactorias no solo sexualmente hablando, sino personalmente, aumentando la confianza en su pareja.
Una manera de demostrar la complicidad y confianza que existe entre ambos. Es entregar y compartir una intimidad a la que muy pocos están dispuestos a renunciar y también, porque no...de aprender.
Para ellos...compartir esa intimidad con dos mujeres, es lo más deseado. Es una manera de ver su masculinidad alcanzando su mayor plenitud al verse deseado por dos mujeres al mismo tiempo. El hecho de ver a dos mujeres compartiendo besos, caricias, creando una complicidad entre ambas, les hace llegar a alcanzar un grado máximo de excitación.
Para ellas...formar parte de ese puzzle, ser esa pieza que encaja, formar parte de algo desconocido, redescubrir su cuerpo, compartir esa complicidad e intimidad, sentirse deseada por dos hombres...puede hacerlas llegar a alcanzar una plenitud máxima una manera diferente de explorar su sexualidad.
¿Cómo plantearlo? Complicada situación, ser esa pieza del puzzle, formar parte de esa ecuación M-H-M o H-M-H difícil de resolver, entrar en conflicto con uno mismo, ver florecer miedos, inseguridades.
Hay gente para la cual compartir esa intimidad con alguien del mismo sexo, caricias, besos, estar piel con piel, haga que se replanteen su propia sexualidad.
Nada más lejos de la realidad, creo que es otra manera de ver y disfrutar el sexo, tan válida como cualquier otra.
Si la curiosidad nos llama,¿por qué no abrirle la puerta?
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