Te conocí un día como cualquier otro, comenzamos a hablar siempre, a todas horas. Cuando menos lo imaginé ya te pensaba a diario, solo esperaba que llegase la noche para entrar en esas conversaciones que solamente se dan en la madrugada. Cuando menos lo pensé ya estaba escribiendo tu nombre en todos los lados, ni siquiera lo vi venir, solo comencé a a sentir que el corazón se aceleraba más y más cada vez que estaba contigo o pensaba en ti, todo pasó tan rápido...en verdad no me lo esperaba y te juro que nunca imaginé el impacto tan grande que tendrías en mi vida. Por un momento pensé, me hiciste creer que era mutuo, que yo también te hacía sentir lo mismo.
Han sido meses muy intensos, con idas y venidas, mas bajos que altos. Días maravillosos con noches de locura, bailes, risas y sexo sin control, del que dejaba marcas en mi piel durante días. También han sido días de autentica incertidumbre, soledad, dolor y noches de insomnio y lagrimas, porque no hay peor sensación que sentirse sola estando acompañada.
He tenido que luchar contra mis miedos, volviendo a abrir esa coraza que me puse cuando me lastimaron, volviendo a confiar en alguien, dejándome llevar, volviendo a sentir, queriendo vivir de nuevo. Recuerdo esa frase que me dijiste una tarde " te brillan los ojos cada vez que me miras" estabas sonrojado y casi avergonzado, como si nunca nadie te hubiese mirado como yo te miraba. Si hubieras sabido leer mis ojos, si hubieras querido aprender de mis miradas...
He tenido que luchar contra tus miedos, apoyándote cuando te has derrumbado, cuando has estado enfermo, cuando me has necesitado. Acompañándote en silencio cuando lo único que necesitabas era saber que yo estaba al otro lado del teléfono, sin decir nada, escuchando tu respiración y tus lágrimas caer por tus mejillas.
He tenido, y sigo teniendo que luchar contra tus fantasmas del pasado, esos que te han hecho demasiado daño, y que siguen estando demasiado presentes en tu vida, en nuestra vida, lastimándote. Sigo luchando con tus fantasmas del presente, esos que tienen muchas curvas y nombre de mujer, esos a los que más veces de las que deberías prestas la atención que deberías prestarme a mi, esos que según tú "han hecho de ti el hombre que eres" perdóname mi niño, pero bajo mi punto de vista, no lo han hecho muy bien. Esos fantasmas que continuamente surgen, que yo no conozco, pero sé que están, porque te escriben, te llaman...y en el fondo creo que nunca, a pesar de todo, podrías cortar porque creo que eso es lo que, como hombre, te llena porque pareces coleccionar "trofeos" y eso es lo que hace que nunca puedas llegar a conocer a alguien de verdad, a poder vivir lo que es el amor bonito, eso que todos nos merecemos y yo te he ofrecido. Y la que siempre pierde...soy yo.
Siempre te he dicho que para poder vivir, para poder sentir, tienes que superar tus miedos, tienes que luchar contra ellos, como he hecho yo, se que no es fácil, pero si quieres...realmente puedes. Dices que lo haces lo mejor que puedes, que no sabes hacerlo mejor, pero lo que también creo, es que en el fondo no quieres aprender a hacerlo, porque lo que tienes es miedo a comprometerte, a comprometerte en la forma de ser leal, ser fiel, de tener y dedicar exclusividad a una persona.
Estas últimas semanas están siendo complicadas para mi, demasiado intensas, demasiadas dudas, demasiado dolor. Han sido semanas en las que te has ido distanciando, volviéndote frío como un iceberg, aunque tu dices que es contigo mismo, no es así, es conmigo y eso duele, no te haces la idea. Están siendo semanas de indiferencia, de pensar y hablar solamente de tu día a día, porque cuando hemos hablado del mío, no has tardado ni un segundo en volver a tu tema, a tus cosas...
Creo que no me lo merezco, he estado a tu lado incondicionalmente durante estos meses, creo que he aguantado demasiadas cosas, comentarios, actos, gestos, desplantes, cambios de planes en el ultimo momento, no has sido justo. Y, a pesar de eso, cuando me has llamado, he ido corriendo. Dices que soy importante para ti, en parte te creo, pero por otra, solo tengo dudas y más dudas, porque tus palabras no se corresponden con tus actos.
Solamente te pedí lo mismo que yo estaba dispuesta a darte y te he dado desde el primer día: respeto, confianza y nada de mentiras, yo he cumplido, tú...
De nuevo me pediste tiempo, tiempo para sanar, para saber el porque de muchas cosas que tienes que resolver para poder "ser libre", para saber el porque sigue torturándote todo ese daño del pasado, y una vez lo hayas resuelto, volver a contactarme, no soy, ya no soy una marioneta que manejas a tu antojo. Hablas de tiempo, como si se pudiese parar, como si el tiempo no corriese en nuestra contra o a nuestro favor, solo se que el tiempo que pasa es tiempo que no se recupera y, si volviéramos a vernos, seriamos los mismos pero diferentes personas.
Te recuerdo algo que me dijiste "la distancia hace el olvido" yo creo que poco a poco has ido poniendo esa distancia, esa tierra de por medio entre tu y yo para, que de alguna manera, sea yo la que tome la decisión de marcharme, de caminar hacia delante sin mirar atrás, y no ser tú el que de ese paso. Solo quiero que sepas que soy una persona de no retorno, si me voy, es con todas las consecuencias, no vuelvo.
A veces, aferrarse a algo porque lo deseamos con todas nuestras fuerzas, hace más daño que dejar ir, e irse de donde uno no quiere marcharse, es una de las decisiones más difíciles que podemos tomar.
Por eso y con todo el dolor de mi alma, estoy aprendiendo a dejarte ir...
No hay comentarios:
Publicar un comentario